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| PORTADA El ‘kilométrico’ en acción Por
Vladdo Experto en levantar cortinas de humo para desviar la atención
cuando los líos apremian, el presidente Álvaro Uribe
resolvió anunciar los cambios en su gabinete ministerial,
justo en el momento en que medio país se pregunta por qué
ningún
militar ha asumido la responsabilidad política que le corresponde
por la masacre de diez policías del cuerpo élite
de la Dijin, perpetrada hace Desde el pasado fin de semana los medios del país se dieron a la tarea de descifrar el ajedrez político y los mensajes en clave que arrojaran alguna pista sobre los nuevos integrantes del Consejo de Ministros. Como suele suceder en estos casos, algunos de los analistas acertaron y otros varios se pifiaron de palmo a palmo. Y tras conocerse oficialmente las primeras designaciones, los nuevos ministros (escogidos a punta de kilométrico) han estado desfilando uno tras otro ante los micrófonos de la radio y las cámaras de televisión. Desde luego, no ha habido mayores sorpresas, ya que los recién ungidos son todos de la cuerda del represidente, quien de esta manera está saldando las deudas pendientes con todos aquellos que hicieron su aporte a la anhelada reelección. A pesar de provenir todos de las más rancias estirpes del furibismo, hay más de un nombramiento que no por anunciado deja de ser curioso en la actual coyuntura, como se puede apreciar en algunos ejemplos. Sin defensa. Para empezar, el próximo ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, es un declarado enemigo del presidente de Venezuela y tendrá que hacer gala de sus dotes de camaleón para olvidar los fuertes calificativos con los que se ha referido a Hugo Chávez, quien –según se desprende de la información del diario El Tiempo– ya le dio el beneplácito al presidente Uribe, después de varios días de lobby telefónico. Un senador cuyo nombre me reservo, por razones obvias, le dijo a Un Pasquín que “en concordancia con la descripción que Carlos Lleras de la Fuente hizo de Santos, no sería raro que mañana éste amaneciera como un acérrimo chavista”. En todo caso, que se sepa, es la primera vez en la historia del país que un presidente de Colombia tiene que pedirle visto bueno a un presidente venezolano para nombrar a un ministro. Sin embargo, en este caso es comprensible, pues el aguerrido Uribe no se atreve a levantarle la voz a su vecino bolivariano. Lo que queda sin resolver aún es el manejo que Uribe le tuvo que dar a este tema para no herir la susceptibilidad del senador Germán Vargas Lleras, quien parecía un candidato ideal para el ministerio de Defensa, y quien cumplió un destacado papel en la campaña de reelección. Es indudable que el alto perfil de este ministerio se constituye en un importante trampolín para alguien con aspiraciones presidenciales, como Lleras o Santos, quien finalmente ganó el mano mano. El caso Holguín. Otro nombramiento un tanto extraño, aunque previsible, es el de Carlos Holguín Sardi, quien llegará a la cartera del Interior y de Justicia, en reemplazo de Sabas Pretelt, nuevo embajador en Roma. Para esta designación el Presidente se vio en aprietos, pues tenía que escoger entre Holguín y Fabio Valencia Cossio, quien aspiraba al mismo cargo. Sin embargo, Uribe resolvió pagarle al político caleño los servicios prestados durante su primer mandato. Lo más sencillo hubiera sido enviar a Sabas como embajador ante el Vaticano, pero debido a que es separado, esta opción tuvo que ser desechada; razón por la cual Luis Camilo Osorio le correrá el butaco en la Santa Sede a Guillermo León Escobar, en lo que constituye una baja sesible dentro del cuerpo diplomático, pues Escobar se movía en la sede pontificia como pez en el agua y se había granjeado el respeto y el cariño de los más altos jerarcas de la Iglesia Católica. De todas maneras, esta era la mejor solución para darle gusto a Pretelt, quien ahora podrá vivir más cerca de sus hijas, residentes en Europa. El corolario de esta información es el rumor que está circulando según el cual Sabas no piensa soltar su ministerio antes de septiembre. Otro que parte para Italia es el periodista Germán Manga, quien –contrario a lo que algunos pensaban– se ha desempeñado como Jefe de Gabinete de la Vicepresidencia y no como jefe de prensa de esa entidad, pues este cargo lo ocupa la periodista Diana Santamaría, hija de Germán Santamaría, director de la Revista Diners. Manga será el nuevo cónsul en Milán, en reemplazo del cuestionado ex director del DAS, Francisco Noguera. Guerra es Guerra. Otra movida agitada fue la escogencia de la nueva ministra de Comunicaciones. Para esta cartera Fabio Echeverri, estuvo impulsando hasta último momento el nombre de una amiga suya, la periodista Mariana Lloreda, pero ésta perdió el pulso con Rosario Guerra de la Espriella, hermana de Joselito Guerra, quien en vísperas de conocerse esta decisión estuvo desayunando con el presidente Uribe. De todas maneras Mariana Lloreda va para Palacio, en reemplazo de Jaime Bermúdez, quien ya había anunciado su retiro. (Nota: Luego de escrita esta nota se supo que finalmente el reemplazo de Jaime Bermúdez será Jorge Mario Eastman Jr.–actual viceministro de Defensa–, con lo cual se descarta el nombramiento de Mariana Lloreda en ese cargo). Por otra parte, fuentes del gobierno le revelaron a Un Pasquín que Ricardo Galán, fiel vocero del presidente Uribe y quien había sonado como posible ministro de Comunicaciones, pasará como representante del gobierno a la Comisión Nacional de Televisión, donde quedará una vacante en las próximas semanas. * * * * * Es curioso que estos y los demás cambios hayan sido anunciados –o filtrados– a la prensa en momentos en que muchos esperaban que rodara alguna cabeza de la cúpula militar tras la masacre de Jamundí. ¡Qué coincidencia!
Mal camuflaje Después de leer las diversas versiones militares para tratar de justificar la masacre de Jamundí, hay motivos evidentes para una destitución: o por mentirosos, o por incompetentes, o por encubridores. El Tiempo [Bogotá]: “Son cinco torcidos de la Sijín y otros cinco hampones”, fue la versión inicial que los militares del Batallón de Alta Montaña del Ejército dieron después de aniquilar a 10 miembros de la Dijín, el pasado lunes 22 de mayo, en Jamundí (Valle) El Mercurio [Santiago de Chile]: El comandante del Ejército, general Mario Montoya, dijo que los militares reaccionaron al detectar movimientos extraños creyendo que se trataba de hombres de las FARC, que podían cometer un intento de secuestro en la zona. Otra versión oficial previa aseguró que el enfrentamiento tuvo lugar cuando los miembros de la Dijín que realizaban una operación antidrogas se encontraron con una patrulla militar que los confundió con narcotraficantes. |
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