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¡Era lo que nos faltaba!

Por Carlos J. Villar Borda*
Especial para UN PASQUÍN

Creo que no nos merecemos ser parientes de Uribe y que debe
haber una forma de quitar esa mancha de nuestro propio árbol genealógico. Es preferible ser descendiente de un simio.

¡Ahora resulta que nuestro Presidente Alvaro Uribe Vélez es primo de Jesucristo! Lo cual induce a creer que Vladdo tuvo una orientación divina (porque no pudo ser una simple premonición humana) cuando nos pintó al mandatario con una aureola sobre la cabeza.

El ingeniero eléctrico Julio César García Vásquez se dio a la inusitada tarea de trazar la genealogía del Presidente hasta los más remotos tiempos y llegó a esa conclusión desconcertante. Así que los católicos ya saben que deben mantener la boca cerrada cuando el mandatario comience a imitar a otros ilustres antepasados, según la misma genealogía, que ha sido publicada en una página entera de El Espectador. Figuran prominentemente Calígula y Nerón, el emperador Claudio y Noé, el del diluvio universal.

Pero eso no es lo peor: Uribe Vélez resulta sobrino político de nadie menos que Atila. De manera que no debemos asustarnos cuando su segundo cuatrenio resulte arrasador.

No es necesario entrar a criticar la política de Seguridad Democrática, la forma como descabeza generales, ni la política social y económica de más impuestos a los pobres y mano dura con el género humano, porque eso lo lleva en la sangre que le viene de Calígula, el emperador romano que nombró Cónsul a su caballo Incitatur. ¿Habrá algo de esto en los nombramientos que hace nuestro ilustre y apergaminado Presidente? La respuesta la tienen que dar los mismos furibistas que hicieron posible su primer mandato y luego contribuyeron a su reelección, aunque algunos de ellos pueden sentirse ofendidos al verse comparados con los equinos, pero deben consolarse pensando que eso no fue un acto deliberado sino un mandato de la sangre.

Ahora nos toca preguntarle al señor García cuál es la genealogía de los Santos, no los del cielo sino los Santos Calderón de esta tierra bendita. Cualquiera que sea el resultado de esta investigación, ahora entendemos por qué el primo de Jesucristo los ve con tan buenos ojos. Y si interpretamos bien lo que quiso decir el señor García, llegamos a la conclusión de que el sucesor del Presidente tiene que ser Juan Manuel, por aquello del nivel de santidad. No podía ser de otra manera en esta tierra del Sagrado Corazón de Jesús.

Lo único que me inquieta es que como Uribe es el tataarnieto de Adán y Eva –los mismos del paraíso– resultamos parientes, porque para quienes creen en todas las historias de la Biblia, esa pareja es la progenitora única del género humano. El señor García dice que nuestro Presidente es descendiente en el grado 152 (cualquier cosa que eso sea) de Don Adán y Doña Eva. Haciendo bien las cuentas todos resultamos con el mismo grado de parentesco con los primeros habitantes del globo terráqueo. ¿Habrá alguna manera de renunciar a ese parentesco? Creo que no nos lo merecemos y que debe haber una forma de quitar esa mancha de nuestro propio árbol genealógico. Yo, personalmente, prefiero ser descendiente de un simio.

¡Ah! ¿Y Colombia? Pues que se joda.


*Periodista.

 

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