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URIBE Resulta tan increíble como irrespetuoso para con el país que el Presidente Uribe haya tenido la desvergüenza de contestar con mentiras flagrantes frente al escándalo del DAS, su policía secreta en la que sucedieron hechos homicidas en connivencia con los narcotraficantes y los paramilitares a quienes el actual régimen quiere indultar y sacralizar. Y pese a que –como lo dicen hasta los más cercanos asesores del mandatario– entre el DAS y Uribe no ha habido intermediarios de ninguna clase, ahora resulta que El Mesías no sabía que su agencia de inteligencia y sus amigos de Ralito estaban matando hasta fiscales en Venezuela, y en Colombia a sindicalistas que aparecían en listas elaboradas por la policía secreta y que, efectivamente, fueron eliminados de manera inmisericorde. EL Durante esos festivales de lágrimas, despilfarros, promesas y engaños, mal llamados consejos comunales, El Mesías no se retira nunca, con su sombrero de traqueto y su toalla sebosa al hombro –tipo Tirofijo–, sin saber cuántos inodoros tienen las escuelas del lugar, cuánto gastó el alcalde para formar la banda de música municipal ó cuánta tierra hay habilitada para ensanchar, a sangre y fuego si fuera necesario, su proyecto secreto con los paramilitares y los narcos para aumentar los cultivos de palma africana. Sabe todo eso y mucho más, pero no sabía que con la ayuda de Jorge 40 y sus muchachos, en las elecciones de 2002 hicieron un fraude que le permitió obtener 300 mil votos ilícitos en siete departamentos costeños, según revela el ex director de informática del DAS. ACEITOSO Uribe pregona que su campaña en el Magdalena fue manejada por un tal Montoya, al que pintó como un hombre inmaculado que, sin embargo, El Nuevo Herald y El Espectador no tardaron en revelar que tenía tratos con lavadores, narcotraficantes y con un tal Molina, condenado por haberle pagado a los sicarios que asesinaron al periodista Guillermo Cano por orden de Pablo Escobar, gran amigo del padre de Uribe. Uribe, todo un Presidente, se sintió en la necesidad gritar que él no es narcotraficante ni paramilitar ni delincuente y que jamás ha tenido tratos con malandrines. ¿Será que Escobar y los Ochoa y el tal Molina y el tal Montoya son arcángeles? ¿Por qué no accede a la reiterada invitación del ex presidente Gaviria para que rechace públicamente el respaldo de narcotraficantes y paramilitares a su campaña? Francamente, no es de fiar un presidente que tiene de mano derecha en el gobierno a un primo hermano de Pablo Escobar Gaviria. Aunque sea un santo, cosa que nadie cree, eso no tiene presentación. |
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P O R T A D A Por VladdoE D I T O R I A L De los pájaros y las escopetas Por Juan Manuel López CaballeroPor Juan Camilo Restrepo Por Natalia Springer Por Gerardo Reyes Por Ricardo Sánchez Ángel Por Jaime Castro Por Iván Marulanda Por Carlos Villar Proust pregunta; Por Antonio Jiménez Castañeda
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