Diario El Planeta  
 

El Primer Mandatario es...

Estas son las respuestas al cuestionario ‘Conteste y gane’.
Lamentamos decepcionar a los malpensados que no dieron con ninguno de estos nombres.

1 El numeral uno de nuestra sección ‘Conteste y Gane’, se refiere a Mohammed Reza Pahlevi, insensible, despiadado, despreciable y corrupto tirano de Irán, admirador de Hitler, también conocido como Su Alteza Real el Sha de Persia. Fue un monigote del que sacaron gran provecho Gran Bretaña y Estados Unidos. Célebre por robarle tierras a los pobres y asesinarlos en algunos casos, fue derrocado en 1979 y murió al año siguiente.

2-3 Estas dos preguntas se referían al tirano soviético Josef Stalin, para quien –según Mijail Grbachov– “una sola muerte era una tragedia y un millón de muertes se convertía en estadística”. Se apoderó hasta la muerte del poder total en la Unión Soviética, con el amparo de un ejército cada vez más grande y sanguinario, pues se empeñó en que el país no necesitaba libertad sino seguridad. Se hizo famoso no obstante ser pésimo orador, teórico mediocre y personaje terriblemente quisquilloso, incapaz de aceptar críticas o comentarios que no fueran para alabarlo. El gobierno de Stalin comenzó con el aspecto de una política de seguridad supuestamente inevitable y necesaria pero pronto se convirtió en un escenario de desesperación, derramamiento de sangre y terror. Entre 1932 y 1934, por ejemplo, cinco millones de personas de la URSS murieron de hambre.

4 El numeral 4 se refiere al genocida de Camboya, Pol Pot, quien al llegar al poder decidió cambiarlo todo porque creía que la historia comenzaba con él. Era el dueño de la verdad, de la justicia, de la razón, de las leyes. La suya era siempre la última palabra y los lacayos más cercanos a él solían contestarle reverencialmente: “sí, Señor Presidente”, “como usted diga, Señor Presidente”. Su jefe de propaganda acostumbraba meter terror entre la gente con sólo comentar ante cualquier hecho: “Eso es lo que no le gusta al Señor Presidente...” Pol Pot lo cambió todo en su propio beneficio: desde la Constitución Nacional hasta la totalidad de los habitantes de las ciudades. Cuando optó por que se quedaría en el gobierno hasta cuando se le diera la gana, cambió el escudo de Camboya y redactó un himno nacional que comienza así: “La roja, roja sangre salpica las ciudades y los llanos de la Patria. Es la sangre sublime de obreros y campesinos. La sangre de los combatientes revolucionarios de uno y otro sexo, la sangre que se derrama con gran indignación y con la resolución de luchar. El 17 de abril, ese día, bajo la bandera revolucionaria, indudablemente la sangre nos libera de la esclavitud...”

5 El numeral 5 se refiere a Adolf Hitler, el abominable y mostruoso padre de la ‘solución final’. Creía ser el dueño absoluto de la verdad y solamente por eso asesinó a decenas de millones de personas. Se presentó como el Mesías que conduciría al pueblo germano hasta una especie de paraíso terrenal que pronto se convirtió en un infierno indecible. Ordenó esterilizar por la fuerza a todos los desempleados de larga duración para bajar así las tasas de desocupación de manera permanente. Lo mismo hizo con los minusválidos y los gitanos este tirano para quien, como todo sátrapa, solamente valen las fuerzas militares que lo respaldan y la libertad debe ser cambiada por la seguridad.

6 El numeral 6 se refiere al general Manuel Antonio Noriega, también conocido como ‘Caradepiña’ o ‘El Hombre Fuerte de Panamá’. La CIA y la DEA lo respaldaron durante mucho tiempo y al sentirse fuerte en el poder, entró en toda clase de tratos sucios con el narcotráfico, principalmente con el Cartel de Medellín y su gran jefe Pablo Escobar. Noriega les dio a los narcotraficantes permisos para montar laboratorios de cocaína en las selvas de Darién y licencias para que operaran aviones y pistas de aterrizaje que usaban para llevar grandes cargamentos de droga a Estados Unidos. Con el dinero que percibía de sus amigos y socios narcotraficantes, ‘Caradepiña’ adquirió magníficas haciendas ganaderas. Sin embargo, su historia llegó a un triste final cuando el gobierno de Estados Unidos se hartó de sus excesos e invadió Panamá para llevarlo a los tribunales gringos, donde fue procesado y se encuentra purgando su condena.