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¿Cuáles sorpresas electorales?

¿Logrará la izquierda democrática colocarse
a la cabeza de una coalición popular
democrática, o será simplemente furgón de cola?

Por Ricardo Sánchez*
Especial para UN PASQUÍN

Al contrario de algunas opiniones calificadas, no creo que los resultados de las elecciones al Congreso y los de las consultas internas arrojen ninguna sorpresa significativa.

La derecha se reordenó y triunfó mayoritariamente. Es la consecuencia lógica del cambio en las reglas de juego constitucionales y legales de la reelección, de la manipulación mediática, de la orgía financiera, del laberinto de los mecanismos electorales y del chantaje del mesianismo. No había otra posibilidad en esta democracia electoral de simulaciones.

Del retorno de los brujos, para recordar el libro célebre, encarnados en Antanas Mockus y Enrique Peñalosa, hay que decir que no había espacio para tanta derecha.

En el liberalismo, no es sorpresa, el triunfo del candidato tradicional de esta colectividad: Horacio Serpa Uribe. Este partido no aumentó su votación, porque aún habiendo defendido las libertades contra el paramilitarismo, apareció en lo fundamental identificado con el programa económico del establecimiento del señor presidente.

Sólo los grandes medios quisieron ignorar la campaña de Carlos Gaviria, e invocan su sorpresa. La suya fue una jornada intensa y extensa con programas, ideas claras y carácter. Convenció a la izquierda democrática de que su nombre es la mejor opción para el nuevo partido: el Polo Democrático Alternativo. Pero también, abrió escenarios con los sectores independientes y populares que se han ido sintonizando con el Maestro-presidente, de acuerdo al cariñoso apelativo que le dan artistas que lo acompañan.

En los resultados, el Polo subió su representación parlamentaria a 11 senadores, y en la Cámara sumó 4 escaños a los 4 que tenía, para un total de 8. Las elecciones en Bogotá fueron favorables y los votos para Gustavo Petro, Jorge Enrique Robledo y Gloria Inés Ramírez, entre otros, fueron preferencialmente destacados.

La significativa abstención sigue expresando descreimiento y marginalidad frente al sistema político y está en la media histórica. No constituye entonces ninguna sorpresa electoral para las parlamentarias.

El escenario político, con su trasfondo de crisis social y de permanencia de las violencias, tiende no obstante a racionalizarse. De un lado, una derecha arrogante y bonapartista en torno a Uribe, y de otro, dos partidos de oposición, el Polo y el Liberal. La discusión sobre táctica política de estos dos partidos para las presidenciales, se coloca al orden del día como su punto más urgente: Programa, reglas de juego y sobre todo, esforzarse para que haya segunda vuelta, lo cual, en las condiciones en que vivimos, podría abrir un escenario favorable a la oposición. Porque la desigualdad aumenta, la concentración de riqueza se agiganta y el libre comercio con el T.L.C., nos postra como nación y sociedad.

Porque requerimos una verdadera Oposición: creíble y consecuente, la pregunta-desafío, es: ¿Logrará la izquierda democrática colocarse a la cabeza de una coalición popular democrática, o será simplemente furgón de cola?



* Profesor de la Universidad Nacional y de la Universidad Externado.

 

 


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