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El gobierno ha dicho que quiere ser muy transparente con la ciudadanía al informarle sobre los efectos del TLC. Ojalá que comience a practicar esa transparencia con las estadísticas que suministra. Por
Juan Camilo Restrepo* Firmado el TLC, siguen las ratificaciones en los congresos de los dos países. Y en Colombia el escrutinio de la Corte Constitucional. Para que estos análisis se adelanten con objetividad y seriedad se requiere –ante todo– que las cifras que se suministren por parte del gobierno sean confiables. No basta que el presidente Uribe se lance en una maratónica
jornada informativa de siete horas a través de los canales
radiales de RCN (en un deplorable despliegue de desequilibrio
informativo por parte de esta cadena), sino que es indispensable
que las estadísticas que se le brinden a la ciudadanía
para evaluar las bondades o inconvenientes del TLC sean coherentes
y consistentes. El gobierno anuncia, para calmar los ánimos de los sectores afectados (principalmente agrícolas) que los va a compensar económicamente. Pero, ¿cuánto costarán dichas compensaciones? Se supone que el primero que lo debía saber es el Ministro de Hacienda. Sin embargo, éste, cándidamente, dice: “No tengo la menor idea y ni siquiera conozco cómo se va a tratar el tema” (Ver Portafolio, febrero 23, página 6), pues parece que el tema se ha trabajado a sus espaldas por los ministerios de Agricultura y de Comercio Exterior. El ministro de agricultura a su turno (ver El Tiempo, 1 de marzo,
página 1-11) dice que los subsidios costarían 500.000
millones de pesos anuales, al paso que los gremios afectados evalúan
los perjuicios en sumas sensiblemente mayores. El doctor Germán Holguín Zamorano, director de la misión salud, calcula en un artículo que publicó en el periódico Portafolio del 28 de febrero, página 8, que las concesiones que les hizo Colombia a las grandes multinacionales farmacéuticas de EE.UU. “ocasionarán un incremento de gasto en salud que en poco tiempo llegará a 940 millones de dólares, lo que podrá dejar sin acceso a medicamentos a varios millones de colombianos”. El ministro de salud, en carta al mismo periódico, publicada el 1 de marzo, página 29, dice que los datos de Holguín Zamorano no son ciertos. Pero no se compromete con ningún cálculo al respecto. El ministro de Comercio exterior, Jorge Humberto Botero, en artículo titulado “El descalabro fiscal” publicado en el periódico El Colombiano del 1 de marzo, desconceptúa los estudios que han hecho el Banco de la República, el DNP y el CIDE de la Universidad de Antioquia sobre el costo fiscal que tendrá la entrada en vigencia del TLC por razón de los menores aranceles que se recaudarán al aumentar las importaciones de Estados Unidos sin impuestos de aduana, y asegura que el efecto fiscal del TLC será sensiblemente menor del que calculan estos tres centros de investigación. En síntesis: parece que estamos en medio de una coctelera
de datos pero no frente a un acopio de indicadores serios y objetivos
que permitan un debate sereno como lo requiere tan importante
asunto. Y como el que queremos ver quienes pensamos que en balance
el TLC es conveniente para el país. * Ex ministro de Hacienda y de Minas y Energía. |
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