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¡Colombianos, abran los ojos!

Nadie con dos dedos de frente puede creer que el actual presidente ha realizado un buen gobierno y que merece ser reelegido. .

Por Enrique Parejo*
Especial para UN PASQUÍN

El próximo 28 de mayo, el pueblo deberá decidir si permite que se prolongue por cuatro años más el gobierno autoritario, antidemocrático y antisocial del presidente Uribe, o si escoge un gobernante que sea la antítesis de éste.

Tres años y medio han sido más que suficientes para que el país haya descubierto la trampa que se le tendió en las pasadas elecciones, en las cuales se le hizo creer que, al llegar al poder, el señor Álvaro Uribe no sólo iba a lograr la paz, sino que haría correr ríos de leche y miel para apagar la sed y calmar el hambre de quienes de tiempo atrás han vivido en condiciones de miseria.

Desde la pasada campaña, los grandes grupos económicos y los medios de información que los representan, montaron una farsa colosal para convencer a la mayoría de nuestros compatriotas de que la llegada del “Mesías” al poder señalaría el comienzo de una era de prosperidad y de paz como nunca se había visto en nuestro país. Y el nuevo gobernante prometió derrotar a la guerrilla en pocos meses y restablecer el principio de autoridad en todo el territorio nacional.

Toda esa farsa se ha venido al suelo estrepitosamente. Nadie, con dos dedos de frente, puede creer hoy que el actual presidente ha realizado un buen gobierno y que, por lo tanto, merece ser reelegido. Un somero análisis de sus pobres realizaciones basta para percatarse de que su gestión ha sido un rotundo fracaso. Al caerse la venda de los ojos de los colombianos, éstos pueden ver ahora con suma claridad cómo, en esos tres años y medio, han sido víctimas de un monstruoso engaño, para beneficio de los poderosos y mayor empobrecimiento de los débiles.

La verdad ha sido la primera víctima de este gobierno. No hubo mentira a la que no hubiera apelado para hacerle creer a la opinión nacional que las cosas iban por buen camino y que pronto vería la tierra prometida. Esas mentiras se basaron sobre todo en el ocultamiento de la verdad sobre el pasado poco claro del gobernante. Pero, en especial, sobre la inmensa credulidad de la mayoría de los colombianos.

Como hábiles prestidigitadores, el presidente y su grupo de asalto al poder, lograron hacerles ver a los atemorizados gobernados que la redención ya estaba al alcance de las manos. Así como los vendedores de ilusiones se aprovechan de la buena fe y la ignorancia de las gentes, para hacerlas víctimas de sus trapisondas, así también los miembros del actual gobierno conquistaron su afecto y su simpatía para llevarlas a defender aún las acciones más abiertamente contrarias a sus propios intereses. Parodiando la célebre frase pronunciada después de la segunda guerra mundial, podríamos decir que “¡Nunca tantos han sido engañados tanto por tan pocos!”

La reelección inmediata del presidente lo ha trastocado todo en la vida política nacional. Existe una confusión sin límites que ha enturbiado las aguas de nuestra ya frágil democracia. La Casa de Nariño se ha convertido en la sede de la campaña de la reelección y de los partidos que se han puesto al servicio de la misma. Éstos han perdido su dignidad y su identidad ideológica. Todos pugnan por aparecer como los más obsecuentes incensarios del “príncipe”. Se ha perdido tanto el juicio y se ha personalizado tanto la política, que algunos invitan a “jugársela”, no por la patria, por los valores o por la paz, sino por el caudillo de turno, buscando las migajas electorales que pueden caer, para su propio beneficio, de las alturas del poder.

¡Hay que tocar a somatén las campanas de la sensatez! ¡Con urgencia, debemos derogar el infausto acto legislativo que, mediante la compra de conciencias, autorizó la reelección! Y dedicarnos a restablecer y fortalecer la democracia, a dignificar la actividad política y a evitar que se repita el vergonzoso espectáculo circense al cual estamos asistiendo hoy en día.



* Ex ministro de Justicia; candidato a la Presidencia de la República.

 

 


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