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Conocemos parajes más oscuros

El liberalismo, arruinado por sus ocurrencias, se va a reivindicar, entre otras cosas porque salió de personajes como Samper que son dañinos y destructores. No quedó uno de estos bichos adentro. No resisten la aridez del desierto. Son oportunistas y angurrientos.

Por Iván Marulanda*
Especial para UN PASQUÍN

Llevo 37 años en la vida pública, en la rebeldía y en el liberalismo. Disidente de tuerca y tornillo, siempre enfrentado a caciques y marrulleros políticos de las especies más sofisticadas y peligrosas.

No conozco lo que llaman el poder por cuenta de esa lucha. Cuando íbamos a coronar la colina con Luis Carlos Galán, nos barrieron a tiros y aunque seguí vivo, quedé mal herido y en el piso. En cuanto he podido me he presentado a elecciones, siempre en contra de la corriente. He triunfado y he sido derrotado, como toca en la democracia. En mi caso, más lo segundo que lo primero. No me deshonra para nada, al contrario. Las elecciones en Colombia se ganan con platas raras, no con convicciones.

En cambio pasaron como Pedro por su casa, encima de nosotros, tipos que no habían movido un dedo en la vida y a los que les pareció ‘regio’ gobernar. ‘Hijos de papi’. No le devolvieron al liberalismo una pizca, ni le aportaron nada constructivo a la política, excepto el ex presidente Gaviria, y los ex ministros Pardo y González, que se fajan.

Los demás denigran del liberalismo que les dio nombre y tribuna. Viven ‘sobrados’ por cuenta del estrellato que les puso en bandeja el partido. Es parte de la farsa de la política. Periodistas, comentaristas, consultores, banqueros de inversión, presidentes de compañías, funcionarios internacionales, flamantes personajes de gobiernos liberales a quienes les ‘huele mal’ el liberalismo que los amamantó y los puso en circulación. Con la boleta de cortesía que les regaló el partido, cargada de poderes por las luchas y los martirios del galanismo en los que no derramaron una lágrima ni conocieron siquiera por el forro, entran como ministros, embajadores y consultores, al palco de todos los gobiernos. Lagartos.

Yo sigo en mi ley, inconforme con mi partido y con mi país, pero haciendo esfuerzos para ayudar a construirlos. Conozco la violencia en sus expresiones más duras, la he padecido. Viví en la universidad en los años sesentas el fanatismo de izquierda que llevó a la tumba a los mejores jóvenes de la segunda mitad del siglo. Y que dejó como subproducto la tragedia de la lucha armada.

He visto de cerca el sufrimiento de la inmensa mayoría de colombianos, víctimas de la miseria que resulta de tanta demencia e insensatez. Y conozco la desafiante opulencia de la riqueza desmedida y tantas veces mal habida, que oprime a la sociedad, la explota, y manipula las marionetas que reinan en esta colonia, que cada vez es menos nación.

Vengo del campo de batalla. Le oí decir a Ernesto Samper que habíamos descendido a la arena derrotados. Siquiera dijo eso de nosotros él, amigo y socio de mafiosos y bandidos en sus aventuras políticas. Porque lo que toca Samper se pudre, apesta ¡Qué tal que hubiera estado de nuestro lado! El liberalismo, arruinado por sus ocurrencias, se va a reivindicar, entre otras cosas porque salió de personajes como Samper que son dañinos y destructores. No quedó uno de estos bichos adentro. No resisten la aridez del desierto. Son oportunistas y angurrientos.

Al liberalismo lo levantamos, no se preocupen. Mientras haya pobres, perseguidos y excluidos, hay oficio para el liberalismo. Y tantas prohibiciones, tanta explotación, tanta arbitrariedad, tanta injusticia. Mientras estén perdidos los ejes éticos, habrá liberalismo del que hicimos con Galán. Y mientras haya elecciones, que por fortuna son a cada rato.

Arrancando en los rines, tanto mejor el panorama para construir política de la buena desde el pensamiento socialdemócrata que inspira al liberalismo, porque quiere decir que se trabajará con sangre y mentes frescas. Con ilusiones, ideas y compromisos. Con mística, que es lo que cuenta. Al frente estamos combatientes de muchas batallas, que a pesar de esta democracia de opereta, seguimos en pié. En peores partes nos ha cogido la noche.


*Ex candidato liberal a la Vicepresidencia de la República.

 

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