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La campaña iluminada

Por Juan Camilo Restrepo*
Especial para UN PASQUÍN

El presidente Uribe anticipó a sus periodistas de confianza que va a adelantar su inscripción como candidato. Que ya no la demorará hasta después de las elecciones parlamentarias de marzo (como había dicho hace pocos días) sino que lo hará más pronto.

Dice que esta decisión la toma porque no puede ser indiferente frente a la campaña al congreso de sus amigos. Y que se propone, entonces, hacer dos veces por semana lo que él llama talleres programáticos con los grupos políticos que le son afectos.

Claro: nunca sabremos si este reversazo presidencial se debe a un afán programático que súbitamente invadió al Presidente. O si más bien se debe a los pobres registros que según las últimas encuestas vienen marcando los grupos uribistas. Registros que deben haber generado angustiosas llamadas a Palacio para que el manto protector de la imagen presidencial no los desampare durante la campaña.
Pero, cabe preguntar: ¿Qué serán, y cómo se desarrollarán los ahora llamados talleres programáticos?

Como los grupos Uribistas han demostrado una total ausencia de preocupaciones programáticas propias a lo que se reducirán estos talleres será a recibir la voz iluminada del Presidente. El cual les recitará una catarata de cifras y una retahíla de propósitos administrativos a lo cual, obviamente, se limitarán a asentir disciplinadamente los partidos Uribistas convocados a tal sublimes encuentros ideológicos.

“En adelante, en vez de uno gozaremos de tres consejos comunitarios por semana, transmitidos en vivo”.

Como sucede siempre en la política, los “talleres programáticos” no podrán ser promiscuos, es decir, ningún grupo aceptará que lo revuelvan con otro grupo Uribista. O sea, cada grupo organizará su propio taller y convocará al auditorio correspondiente. Para demostrarle así al presidente Uribe su capacidad de convocatoria y ganar méritos, claro está.

Pero como se trata de encuentros que probablemente transcurrirán en recintos cerrados pues es difícil que en estadios o plazas públicas tenga lugar un taller programático, en la práctica, estas reuniones se convertirán en una nueva modalidad de consejos comunitarios. Solo que la asistencia no estará conformada por ciudadanos del lugar y por funcionarios públicos como sucede con los actuales consejos de los sábados, sino que lo serán por la clientela política del grupo político correspondiente.

Y, por supuesto: como a la luz de la jurisprudencia que sentó recientemente la flojera de la Comisión Nacional de Televisión, según la cual –a pesar del claro espíritu de la ley de garantías que lo que quería era que durante los cuatro meses anteriores a las elecciones no se transmitieran consejos comunitarios para no desequilibrar la pluralidad informativa– estos sí podrán transmitirse a través de los canales privados concesionarios del cable, entonces, de ahora en adelante, en vez de uno gozaremos de tres consejos comunitarios por semana, transmitidos en vivo y en directo: los dos con los grupos políticos adeptos al Uribismo ahora denominados talleres programáticos, y el tradicional de todos los sábados.

En el nuevo testamento solo hubo un sermón de la montaña. En la campaña reeleccionista tendremos por el contrario tres sermones de la montaña por semana. Trasmitidos, además, por los concesionarios privados del cable.
¡Esta será, sin duda, una campaña iluminada!


* Ex ministro de Hacienda y de Minas y Energía.

 

 


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