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A bailar con
paras y narcos

La diplomacia del señor presidente es unipersonal y mediática, como se ve en sus viajes a Estados Unidos, y el servicio exterior es una feria de recompensas políticas.

Por Carlos Villar*
Especial para UN PASQUÍN


Uno quisiera hacer un análisis serio y profundo de lapasear los ojos por el país se encuentra con un vodevil que, a pesar de los matices trágicos y crueles, se siente llevado a la República de Silicona, tan magistralmente descrita por Natalia actual situación colombiana, pero al Springer, en la pasada edición de esta misma publicación.
Y va de cuento.

I Acto

En una de esas noches en que se acostó cansado de trabajar, trabajar y trabajar a nuestro ilustre Bipresidente se le ocurrió que era mejor pensar, pensar y pensar. En medio de su duermevela agobiante se le prendió el bombillo y vio entre sueños su época de gobernador de Antioquia, cuando organizó las primeras Convivir que pronto derivaron en los grupos paramiliates. ¡Claro, hay que ponerse a bailar con ellos con el objeto de poder mostrarle al soberano Mr. Busch un positivo rotundo!

II Acto

Y siguió pensando. ¿Qué mejor que designar a un psiquiatra para el cargo de Comisonado de la Ternura? Todos sabemos que los psiquiatras tienen un tornillo flojo en el cerebro y que estudiaron esa rama de la medicina precisamente para curarse de sus achaques, a pesar de que hasta hoy ninguno de ellos en ninguna parte del mundo ha podido sanarse de sus chifladuras. El psiquiatra-Comisionado aceptó e invitó a un grupo de los jefes paras a bailar en Santa Fe de Ralito. Cuando los tuvo reunidos, les pidió que escogieran entre la polka, el Boston o cuando mucho el vals. Todos los invitados quedaron con la boca abierta porque jamás habían escuchado esas palabras tan raras y dijeron que ellos solamente bailaban joropo, pasillo o vallenato. El Comisionado tuvo que correr a la Casa de Nariño para que le dieran unas clases de los nuevos bailes, pero cuando empezó a bailiar con los paras se le enredaban las piernas y escasamente daba pie con bola. De cualquier manera, los paras aceptaron el baile tan chabacano del Comisonado y lo fatigaron hasta el cansancio. Primer round a favor de los paras.

III Acto

Entre baile y baile, el Comisionado propuso que se fijara un temario para las conversaciones a fin de llegar a esta meta tan bella como es la paz del país. Los paras dijeron que el primer punto del temario debía ser el compromiso del gobierno a no extraditarlos bajo ningún pretexto y que después se podría discutir la agenda. Uno de los paras sacó al Comisionado a bailar un joropo y en una vuelta de vértigo lo dejó atontando hasta caer al suelo. Al levantarse el Comisionado, enteramente turulato, dijo que sí. Pero cuando habló con el Bipresidente, éste le exigió que no se lo dijera a nadie porque el éxito de las negociaciones se basaba en el secreto. Así fue como el país no se enteró de lo que se cocinaba en Ralito. Segundo round que ganan los paras.


IV Acto

Comenzó la “desmoviliación” de los paras a la vista de todo el país, con veinte cámaras de televisión que distribuían la imágen del rubicundo Comisionado, recibiendo fusiles con la mano izquierda mientras con la derecha les daba un fuerte apretón de manos. Al pricinipio el gobierno había calculado que se trataría de 2.300 hombres, pero poco a poco la lista fue creciendo hasta llegar a los 30.000. Cada uno con pensión asegurada, entrenamiento en el Sena y un alojamiento “digno, cómodo y alegre”, por exigencia de los negociadores paras. Tecer round que ganaban. Y cuando se hicieron las cuentas de las armas entregadas, no resultaron más de mil fusiles viejos, rotos y oxidados. Por el secreto necesario para el éxito del “positivo”, no se le dijo nada al país. Cuarto round de los paras, porque a estas alturas el Comisionado tenía los brazos fatigados y sus labios decían “si” cada vez que abría la boca.

V Acto

Los paras exigieron que se aceptaran a ciertos narcos disfrazados de camuflado. Sí del Comisionado y quinto round que ganaban los paras.

VI acto

El proceso entra en crisis por una ley del Congreso que no les gustó a los paras, y menos aún después de que la Corte Constitucional declarara inexequibles varios artículos de la misma. El ilustre Bipresidente estalló en una de sus acosturmbradas bravatas de adrenalina alborotada y les exigió a los jefes paras y narcos que se concentraran en una hacienda de La Ceja, en donde tendrían más comodidades que en un Hilton e hizo varias tomas de los sujetos barriendo los patios, para que el país (y el mundo) vieran que la bravata no era simulada. Mientras tanto, el Comisionado accedió al pedido de los narco-paras y redactó dos decretos reglamentarios de la ley y los exhibió por cinco días en una página web para que el país y el mundo se enteraran de que aquí las cosas eran pura democarcia ( no importa lo que dijera la Corte Constitucional). Sexto round que ganan los narco-paras.

El drama continúa y los actos que faltan serán comunicados en su debida oportunidad. Mientras tanto el país se halla enfrentado a las tropelías y masacres que cometen los desmovilizados, incluyendo reyertas internas que se disputan a tiros en las calles de las grandes ciudades, sembrando el pánico y la zozobra. Pero esto no importa, porque se está logrando la paz.
(Continuará...)


*Periodista.

 

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