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| Guerra o negociación; Resulta necio insistir en la inexistencia de un conflicto
armado, de una guerra permanente que coexiste en el seno mismo de
la Por
Ricardo Sánchez* Las guerrillas organizadas son una constante en la historia contemporánea
de Colombia. Su permanencia desafía los reduccionismos
al uso de ser simplemente fuerzas delincuenciales o terroristas
o, la apologética de ser sujetos colectivos de la revolución
emancipadora. Las guerrillas del ELN y las FARC, además de las diversas que han exisitido o son supérstites, expresan las brechas de temporalidad y espacio social que el capitalismo realmente existente ha creado en Colombia. Las guerrillas no son una creación demoníaca actuando como una maldición sobre el país, sino expresión de estructuras de desigualdad y antagonismo en lo económico, social y de violencia y exclusión en lo cultural y político. Que se han articulado a otras realides político–culturales de los imaginarios de rebeldía y revolución que privilegian el levantamiento armado como estrategia de lucha. Resulta necio insistir en la inexistencia de un conflicto armado, de una guerra permanente que coexiste en el seno mismo de la sociedad y del Estado. Una guerra parcial, cuestionable por todo su cortejo de horrores e injusticias contra los humanos, pero existente y desafiante. El colega Alejo Vargas ha escrito una oportuna obra documentada y comentada sobre el origen y evolución del Ejército de Liberación Nacional, para analizar la encrucijada de guerra o solución negociada que afronta el gobierno y esta organización armada. Pero que interesa a todos los colombianos. De manera adecuada, el autor –un experto y apasionado estudioso del tema, comprometido en diferentes espacios en la búsqueda de la paz política- nos presenta un fresco histórico de las tradiciones de lucha armada que prefiguran la existencia del ELN, desde el frustrado levantamiento del los “bolcheviques” de 1929, que abarcó especialmente el Líbano y otros territorios como San Vicente de Chucurí en Santander. Tradición que se va a fortalecer el 9 de abril y las violencias de los cincuenta y sesenta, en que adquiere estatura épica Rafael Rangel como jefe guerrillero de la resisitencia gaitanista. El mundo de las guerrillas y el bandolerismo de la época viene a fermentar en grande las dinámicas de lo que Paul Oquist denominó el colapso parcial del Estado. En el análisis de Alejo Vargas no hay explicaciones monocausales, las luchas proletarias por el petróleo para la nación, la rebelión universitaria en Santander y en el país, el impacto de la revolución cubana en el continente latinoamericano, el radicalismo político, sumado al sentimiento colectivo de frustración nacional crearon las condiciones para que la manera como se enfrentara la violencia oficial y señorial y se buscaran las reivindicaciones, fuese la lucha guerrillera. Capítulo central del libro en mención está dedicado a Camilo Torres Restrepo, sus ideas y luchas, al surgimiento del ELN con sus plataformas y métodos en que las formas estalinistas de justicia eliminaron a varios de sus dirigentes en una verdadera criminalización de sus acciones. En este libro están las claves interpretativas sobre el carácter ideológico político y las coordenadas culturales del ELN, desprovisto de mixtificación, y con una fina intención de llegar a los jefes guerrilleros y a los jefes del establecimiento sobre las razones y sinrazones de los sucesos violentos y de las posibilidades de la paz. Aquí, Alejo Vargas pone a dialogar a las partes, busca una aproximación sucesiva de posturas, desde los mínimos aceptables hasta los máximos a tramitar, todo debidamente documentado. Los protagonistas encontrarán, de manera reflexiva y sensata, sus propósitos y discursos como insumos para el acuerdo necesario. En este sentido el libro es un escrutinio sobre uan porción de política actual en Colombia. Una obra para la opinión pública, para el gobierno y el ELN, una bitácora calificada. *Profesor de la Universidad Nacional y de la Universidad Externado. |
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E D I T O R I A L Por Enrique Parejo González Por Iván Marulanda Gómez No soy amigo de hacer balances Por Juan Manuel López CaballeroPor Carlos J. Villar Borda Por Juan Pablo Poveda Por Natalia Springer Por Vladdo Guerra o negociación; el caso del ELN Por Ricardo Sánchez ÁngelAy, Patrón, ¡ya no nos quieras tanto! Por Sumercé Por Hermes TRES EN UNO Por Antonio Jiménez Castañeda |
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