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El derecho a la oposición

Los poderes ejecutivo, legislativo y parte del judicial, y los organismos de control, quedan en manos de quien ostenta la cuádruple condición de Jefe de Estado y de gobierno, Suprema autoridad administrativa y Comandante de las FF.MM.

Por Ricardo Sánchez*
Especial para UN PASQUÍN

Un tema que deberá mantenerse como central en la política es el de la importancia de la oposición. No se crea que esto es obvio, de hecho, tiende a minimizarse o a soslayarse por el poder mediático y político. En el reportaje de Roberto Pombo, editor de El Tiempo, al señor presidente después de las elecciones, largo y tendido, no se preguntó, ni por equivocación, sobre el tema, ni sobre el Partido Polo Democrático Alternativo y las garantía reales que deben rodear al ejercicio de la oposición. Garantías que no son dádivas, sino obligación sagrada que la constitución y la democracia ordenan al primer mandatario y al conjunto de los poderes públicos. Sí, la oposición es un derecho para ser ejercido y como tal tienen en el escenario un nuevo actor que está haciéndolo: el Polo Democrático Alternativo.

Tal como lo expresa el periódico Un Pasquín, donde colaboro, la oposición es plural y no unívoca y en este caso la unifica el ejercerla para la crítica al gobierno actual. Plural significa que hay matices y diferencias en sus formulaciones y ello está bien. En verdad, no hay una oposición sino varias.
Pero, ¿qué clase de oposición política es la que demanda la situación colombiana? Hay varias propuestas.

La de la oposición satelital a los poderes económicos, políticos y mediáticos. Tal como la que quieren El Tiempo, RCN, los ideólogos del pensamiento único, los conglomerados económicos y el partido presidencial. Bienvenida la oposición, dicen, pero como nosotros queremos: sometida, domesticada, cooptada, sin referencias claras a las fronteras políticas de izquierdas y derechas. La oposición como criatura política para la simulación, como comparsa de los poderes. Para ello, tienen una tropilla de periodistas, propagandistas y publicistas fletados ‘enseñando’ los comportamientos de buena conducta para los rebeldes.

La otra propuesta es la de cumplir con el mandato electoral recibido, el programa ofrecido y la política planteada. Ejercer como oposición, lo que significa desarrollar estos criterios básicos:

1) Buscar la alternancia al gobierno y a los poderes por la vía de la legitimidad democrática. Un sistema político que bloqueé la alternancia está descalificado para ser reconocido como democrático. La asignatura en esta materia está pendiente para la ‘democracia realmente existente’ a la colombiana.

2) La oposición entonces, debe desplegar toda su política e ideas para proyectarse como alternativa gubernamental, con propuestas para avanzar en cambios a favor de las mayorías populares. Para ello, debe enfatizar en la creatividad de los sectores sociales, desde abajo, buscando la auto-organización democrática. La casta de los políticos profesionales, tan extendida entre nosotros, al igual que esa otra casta, la de los tecnoburócratas que manejan los recursos públicos, deben ser desplazadas por élites y liderazgos controlados por las organizaciones ciudadanas y sociales, con responsabilidades en público.

3) La oposición no puede esperar a su gobierno para actuar en la defensa de los derechos humanos, las libertades, la soberanía, la cooperación internacional y los intereses populares. Debe hacerlo de manera permanente, enérgica y contundente. Debe ser capaz de asumir con franqueza que no hay espacio para las ambigüedades y para ello requiere carácter, ser fuerza tranquila y potencia movilizadora.

4) El ejercicio de los pensamientos, la complementariedad con los quehaceres especializados y populares, buscando desplegar la crítica radical y las creatividades liberadoras debe ser el ánimo vital que nutra la oposición en el desarrollo de sus tareas.


*Profesor de la Universidad Nacional y de la Universidad Externado.

 

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