
|
||||
| Alto contraste
Una
cosa es el 65% de aprobación en las encuestas
y otra cosa lo que ha sido el gobierno.
El cura predica... La compra de conciencias de congresistas opositores con prebendas y puestos burocráticos –caso Yidis y Teodolindo, por ejemplo– ha estado a la orden del día, sobre todo en el proceso de aprobación de la reelección presidencial, pese a que Uribe se declara enemigo número uno de la politiquería y el clientelismo. Por lo alto. Durante este gobierno los precios de los combustibles han subido en un 215%, en un país que tiene al 76% de su población viviendo en condiciones de pobreza. Guerra de mentiras. Colombia apoyó a George W. Bush en el genocidio de Irak, con la excusa de luchar contra el terrorismo. Y a pesar de que está comprobado que fue una guerra promovida a punta de mentiras y especulaciones, el presidente no se ha pronunciado al respecto. Estado mayor, intacto. Los únicos jefes capturados de las FARC han sido Simón Trinidad y Rodrigo Granda, cosa que ocurrió en el exterior gracias a las fuerzas militares y policiales de Ecuador y Venezuela. Víctimas colaterales. En este gobierno las Fuerzas Armadas se han visto involucradas en extraños episodios –como los de Guaitarilla, Cajamarca y Arauca– donde han perdido la vida varios civiles, sin que sus muertes hayan sido debidamente esclarecidas. La historia oficial. En agosto de 2004, en Arauca, tropas del ejército mataron a tres sindicalistas, acusados de pertenecer a grupos terroristas. Y pese a que funcionarios del gobierno –encabezados por el Vicepresidente Francisco Santos– dijeron que estos hombres estaban armados y se enfrentaron a la tropa, se comprobó que las víctimas no tenían relación alguna con la guerrilla y que fueron asesinados a sangre fría. Redadas masivas. La mayoría de las personas detenidas han tenido que ser puestas en libertad por falta de pruebas, sin que nadie las indemnice por acusaciones sin fundamento que pueden arruinar o poner en peligro la vida de los implicados. Lápida oficial. El sociólogo Alfredo Correa de Andreis fue asesinado en una calle de Barranquilla, el 17 de septiembre de 2004, después de permanecer varias semanas en prisión, por falsas imputaciones de pertenecer a la guerrilla; un reinsertado lo había acusado de ser ideólogo de las Farc. Noble gesto. En noviembre de 2004 el diario El Nuevo Herald, de Miami, denunció que antes de ser nombrado, el ministro de Defensa Jorge Alberto Uribe había visitado en la cárcel El Buen Pastor, de Medellín, a una narcotraficante; y aunque en los registros aparecía como visita conyugal, el ex ministro dijo que fue una visita humanitaria. Y los medios nacionales no dijeron nada, por ‘respeto a la vida privada’ del funcionario. Sabía demasiado. El 15 de septiembre de 2004, el director del DANE, César Caballero, renunció por presiones ejercidas desde el Palacio de Nariño para que no divulgara los resultados de una encuesta sobre criminalidad, poco favorables al gobierno. Censura no oficial. El periodista Daniel Coronell tuvo que irse del país, luego de recibir múltiples correos amenazantes, provenientes del computador personal del ex senador Carlos Náder, y quien purgó una pena por narcotráfico en Estados Unidos. Náder es amigo del presidente Álvaro Uribe, quien calificó el asunto como algo anecdótico. La austeridad entra por casa. Uribe incrementó los salarios de sus ministros y colaboradores en un 40% mientras los del resto de la población sólo aumentan un 6% o un 7%. Sin remedio. El gobierno de ‘corazón grande’ entregó a las multinacionales la facultad de prohibir la venta y producción de medicamentos genéricos. La diferencia de precios entre estos y los de marca puede llegar a ser del 2.700%. El ‘proceso de paz’, de tumbo en tumbo El vergonzoso ‘proceso de paz’ con los grupos paramililtares es una historia aparte. En esas negociaciones lo único claro es el empeño del gobierno en hacer la paz con las AUC, casi a cualquier precio. Luego de tres años largos no sería mala idea que el doctor Uribe nos contara en qué va eso, puesto que el Comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, es poco lo que dice y nada lo que aclara. A él sólo le interesan las fotos en las entregas de armas. El tal ‘proceso de paz’ tiene con las alarmas encendidas a los vituperados organismos defensores de los derechos humanos y con los pelos de punta a muchos aliados y ex aliados uribistas en el Congreso, como el senador Rafael Pardo (hoy de vuelta en el oficialismo liberal) y la representante Gina Parody; ha sido una desafortunada cadena de tropiezos y concesiones disfrazadas de ejercicios de autoridad. La zona de distensión de Santa Fe de Ralito es una coladera por la que los paramiliatres entran y salen o ‘desaparecen’ y hacen de las suyas al mejor estilo de las Farc en el Caguán, a pesar de que se nos dijo que la Fuerza Pública no permitiría desmanes. ¿Qué estará pensando Pastrana al respecto? |
|
|||
| |
||||
|
|
||||