Hace 48 años –el 22 de noviembre de 1963– fue asesinado en Dallas, Texas, el presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy. El atentado fatal, cometido a plena luz del día, nunca fue del todo esclarecido y alrededor del mismo se tejen aún muchas especulaciones.

Kennedy fue el segundo presidente asesinado en el siglo XX en ese país y el cuarto en su historia. El 6 de septiembre de 1901, en Buffalo, Nueva York, fue atacado con dos disparos William McKinley. El 2 de julio de 1881, tan sólo cuatro meses luego de asumir el cargo, fue víctima de un atentado James Abraham Garfield, quien murió pocas semanas después.

Antes que ellos la víctima fue Abraham Lincoln, a quien le disparó un actor la noche del 14 de abril de 1865, en un teatro en Washington. Falleció la mañana siguiente.

A estos hechos se suman varios atentados fallidos contra otros mandatarios, entre los cuales uno de los más recordados es el del presidente Ronald Reagan, quien el 30 de marzo de 1981, dos meses después de su posesión, recibió un disparo en un andén, a la salida del Hotel Hilton, en Washington.

De esa peculiar manera, el autor del atentado, John Hinckley, Jr, quería llamar la atención de la actriz Jodie Foster, con quien estaba obsesionado desde cuando la vio en la película Taxi Driver. Un año después del atentado, Hinckley fue declarado no culpable, debido a su estado mental y fue recluido en un hospital psiquiátrico.